Por Manuel Casillas, Octubre 2025
México es un país que en lás ultimas décadas a mantenido un crecimiento demográfico constante, si bien se ha desacelerado en los últimos años, esto no se ha detenido. México pasó de 66.8 millones de habitantes en 1980 a 126 millones en 2020, 1.8 veces. Sin embargo, en el caso de Querétaro, el crecimiento fue exponencial. Pasamos de 215 mil habitantes a 1 millón 594 mil habitantes, casi 8 veces el tamaño.
Con relación a la superficie urbana en 1980 Querétaro se situaba en una superficie cercana a las 3,100 hectáreas, mientras que para el 2024 son 49,000 hectáreas que son una 15 veces más grande. Respecto de los vehículos pasamos de 14,805 unidades en 1980 a 531,800 para el 2020, eso significan 36 veces más autos.
¿Qué implicaciones tiene este modelo de crecimiento?
Las implicaciones de un crecimiento extensivo y acelerado son diversas. Entre ellas, las de tipo económico que afectan no sólo al estado, sino a la ciudadanía. Y le hace tipo social que dificultan la convivencia y afectan la calidad de vida.
Entre las implicaciones económicas, observamos importantes incrementos en la inversión del Estado para la extensión de servicios como agua, drenaje y luz en zonas cada vez más lejanas del centro. Esta necesidad compite directamente con el requerimiento económico para el mantenimiento de la Red de servicios que ya existe. En otras palabras, el presupuesto municipal tiene que dividirse entre extender los servicios y dar mantenimiento a los que ya existen, lo cual es insalvable y lleva a un endeudamiento escalar de nuestras alcaldías.
En el impacto social, se observa una afectación a la calidad de vida, por los tiempos de traslado y el gasto en movilidad. La percepción de una ciudad caótica es cada vez mayor entre los habitantes.
¿Cuál es el origen de estos problemas?
Aunque este tipo de problemas suelen tener diferentes variables que los originan Podemos apuntar a 3 específicas. La primera tiene que ver con la poca planeación o la poca profundidad de las autoridades en la planeación de la ciudad. La Segunda se refiere a que carecemos de un Marco regulatorio y de organismos descentralizados que velen por el cumplimiento de los planes de Desarrollo. Y, por último, la corrupción de empresarios y políticos que a su gusto ajustan y actualizan los planes para beneficio de unos pocos.
¿Cuál puede ser la solución a estos problemas?
Técnicamente ya no se puede decir que no hay soluciones, ya que sobran ejemplos de urbanización exitosos en el mundo. Inclusive podríamos decir que tampoco hacen falta marcos regulatorios. Actualmente la planeación y Desarrollo de nuestras ciudades dependen de las directrices que la (LGAHOTDU) Ley General de Asentamientos Humanos Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano, que aterriza desde la NAU (Nueva Agenda Urbana) de Naciones Unidas los principios de buscar: 1) Mejorar la calidad de vida de las personas; 2) Promover un desarrollo económico incluyente y sostenible; 3) Procurar un medio ambiente más saludable, sin embargo luego se menciona que “…cada país deberá traducir y adaptar de acuerdo a su contexto, entorno y necesidades…”. Y como es de imaginarse, esa traducción en nuestro país es vaga, tendenciosa y manipulable.
Densificación o Intensidad densificatoria
Una de las variables de las quiero hablar hoy, hace referencia a la densificación como una estrategia para favorecer la optimización de los recursos de infraestructura. Y no me refiero a la verticalización de la ciudad, sino simplemente a su intensificación. Existe un indicador de intensidad edificatoria que muestra los pisos o niveles en los que se ha construido la ciudad, para Querétaro es 1.27. Es decir en un nivel y un cuarto podemos promediar la edificación. Lo que quiere decir que podríamos duplicar la población de la ciudad, con un índice de intensidad edificatoria de 2.5, es decir ni siquiera llegando a los 3 pisos. Para ciudades como Aguascalientes se tiene el cálculo de que la ciudad no necesita crecer extensivamente ni un metro más, para sostener la tendencia poblacional de los próximos 30 años. Lo único que se necesita es aprovechar los espacios que ya existen y optimizarlos.
Conclusión
Mantener el modelo de crecimiento actual puede causar daños permanentes al erario público, por lo que debe seguir discutiéndose este tema. Aún hay mucho por hacer, sin embargo con la ayuda y voluntad de todos, es posible.

